El Manifiesto de la revista Città Future
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EL MANIFIESTO DE LA REVISTA

I. Para transformar este mundo nos marchamos desde el punto donde este mundo ha llegado hasta hoy, hacia el fin de la primera década del primer milenio. Doscientos años después de la transformación radical del mundo y del hombre por el sistema de producción capitalista, poco menos de un siglo después de la revolución rusa y del primer intento de un cambio de las relaciones sociales en un sentido socialista, después del curso de un siglo entero en el cual la lucha entre viejo y nuevo se combatió en frentes diferentes, con victorias y derrotas particulares, con avances y retrocesos más generales. En una situación internacional que se ha evolucionado en las últimas décadas hacia la pérdida de centralidad de Europa, en los veinte años pasados con la dominación de una potencia  singular sobre las demás, el desarrollo económico de nuevos países, para llegar hasta ahora al comienzo de una fase de nuevas contradicciones, el crujido de la posición hegemónica de los EEUU a nivel mundial, una poderosa crisis económica de duración larga, la abertura de un nuevo ciclo de nuevos equilibrios entre los Estados, equilibrios sociales diversos y más dramáticos en el interior de las naciones particulares. Después del novecientos también significa ciento y cincuenta años después del nacimiento del marxismo y de la crítica más radical del capitalismo, de su presumida necesitad más allá del tiempo, del coincidir entre su desarrollo y lo de la humanidad; significa a lo largo de una historia del pensamiento revolucionario, a través de hilos de tradiciones de movimientos y prácticas de liberación, significa ser responsables y asumir todo ésto de forma crítica y llegar al hoy, a lo que hemos llegado a ser para ponernos en la situación presente con la fuerza di proponernos de vuelta unas preguntas y buscar las respuestas.

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II. La del capitalismo es la historia de una aceleración en muchos aspectos de la historia del hombre. En dos siglos se han alentado y destruido las formas de relaciones sociales más tradicionales, tiempos y ritmos de la vida de los hombres, su relación con la naturaleza, el sistema familiar tradicional, su visión del mundo, sus valores, la calidad de los sentimientos y de los pensamientos. Un desarrollo impetuoso con nuevas posibilidades y nuevas contradicciones. Las ciudades se transformaron según las nuevas exigencias, el campo ha perdido en los países del occidente su papel en el desarrollo de la sociedad, la nueva sociedad masiva ha desarraigado los viejos sistemas de control del consenso social y creó nuevos, diferentes y por unos rasgos más fuertes. La aceleración de la historia es también compresión de lo cotidiano, algo como una regresión perceptiva que deja el hombre estúpido sobre sí mismo, preso por comportamientos  monstruosamente automáticos y inhumanos, sin el tiempo de levantar la mirada para entender. Un hombre pre-histórico computarizado, incapaz de reacciones que no estén programadas por algo exterior a su conciencia.

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III. Por lo que pertenece principalmente al sentido de esta revista, si miramos al desarrollo de los conocimientos en los últimos cien años, asistimos a su profundización en disciplinas particulares, a su especialización, a su subordinación a las nuevas exigencias económicas y sociales y ligadas al nacimiento de precisas figuras sociales. Los saberes se han alejado progresivamente entre ellos: la ciencia, en particular, adquirió una cantidad impresionante de nuevas informaciones específicas, de nuevas nociones sobre el funcionamiento del hombre empezando por la estructura celular, desde los elementos más pequeños que determinan su existencia física.

La biología tuvo un desarrollo rápido desde el análisis del funcionamiento de las células hasta el descubrimiento del genoma humano, y junto con los progresos de la química abrió nuevas perspectivas en la investigación médica y para la visión del hombre como sujeto químico-físico. Biología, farmacología, medicina, la relación entre el hombre y su cuerpo se ha evolucionado en pocas décadas, ampliando la duración y en muchos casos la calidad de la vida. Por el otro lado la psicología transformó en el siglo pasado la percepción que el hombre tenía de su vida interior, ha reducido el mito de la conciencia, elevó el nivel de auto-conciencia de los hombres sobre sus posibilidades, sus dolores y sobre la satisfacción de sus necesidades.

Sin embargo el desarrollo de estos y otros saberes ha sido regulado por el rígido principio de la división de las disciplinas entre ellas, por su neutralizar desde el punto de vista de la búsqueda de los fines del hombre, por el alejamiento desde el cuadro más amplio del hombre como totalidad y desde la sociedad como teatro de la vida de los hombres en comunidad. El conocimiento y la ciencia pasaron a través de formas cada vez más profundas de división de los saberes y de técnicas muy evolucionadas. La capacidad de observar el particular en el profundo ha sido pagada con el precio del desenfoque de lo general. Se conoce perfectamente el fenómeno aislado del mundo y se ignoran sus relaciones dinámicas hacia el exterior, de forma que con el crecer de los conocimientos científicos también crece el estupor por los hechos más simples de la vida. Las ciencias no se hablan más y tampoco hablan al hombre. Si la división de los saberes tuvo su papel histórico en las sociedades del capitalismo, en donde la acumulación de la ganancia en el particular y las reglas de la economía fundan las relaciones sociales, desde nuestro punto de observación en la historia que llegamos a vivir, hay que empezar de vuelta el descubrimiento del objeto desde una otra perspectiva: la relación entre la rotura de los saberes y la división entre los hombres por la rígida división del trabajo, y entre la rotura de los saberes y la escisión del hombre como sujeto individual en su separadas facultades humanas.

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IV. Antes que todo salir desde una pregunta: cuál es la realidad de la alienación hoy en día? Alienación hoy en las nuevas formas de explotación del trabajo, en la participación en la política en las nuevas sociedades masivas, alienación como resultado de la evidente contradicción social de nuestros días, entre la adecuación al conformismo social y el desarrollo individual de la personalidad. Alienación como punto teórico desde el cual volver a salir, hoy, para la discusión sobre el sentido concreto del concepto de revolución y de liberación humana.

Liberación también de los esquemas rígidos de concepción política que alienan al hombre desde su propia capacidad de actuar, entregándola a una representación política esclerotizada en ideas encarnadas por fantoches en cruzado quienes no responden y no quieren responder más a la verdadera vida del conflicto, pintado con caracteres deformantes que tienden hacia su eliminación.

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V. Algunas preguntas como trazas abiertas de investigación colectiva en este momento histórico en el cual, después de veinte años de repliegue ideológico se abre de vuelta el debate sobre el sentido del socialismo como forma de una nueva sociedad. Para proceder por calles de ciudades futuras, creemos que tenemos que pensar el socialismo como fin junto al fin del socialismo, en su posible sentido actual.

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VI. El sentido del nacer hoy de esta revista es lo de estar en este momento histórico y en este debata para desarrollar un punto de vista cuanto más unitario para la comprensión crítica de este tiempo. El texto escrito como instrumento, puesto que es el único medio  realmente capaz de reflexionar, y también sobre sí mismo, en una sociedad dramáticamente redoblada sobre una momentaneidad eterna y en permanente emergencia existencial. Encuesta y estudio de los textos, consideraciones sobre el presente inmediato y análisis de plazo más largo pueden estar juntos: no porqué estén divididas en rubricas distintas, sino sólo si las mueve el mismo espíritu de juzgar críticamente el nuestro presente, de manera unitaria.  Autodidactas de lo real. El punto de partida es éste:  donde estamos, la bajada del umbral de criticidad y de la autonomía de pensamiento inhestá en los mecanismos de control por el sistema. Desde un lado la descarga de impulsos inmediata, la conciencia de un presente eterno, la incapacidad de llevar al pensamiento las proprias percepciones, y al otro lado teorías cristalizadas, grumos hechos corteza de trivialidad mental, formas tomadas como herencia sin experiencia presente y la relación de desprecio mezclado con sujeción  hacia, por lo general, la teoría y los intelectuales, sean académicos o dirigentes políticos. Las preguntas desde donde empezar para la lectura de un texto de Marx y las que llevan a hacer encuestas con personas que ni saben quién es Marx son las mismas. Necesitamos de categorías, sin embargo de categorías vivientes, estar en los procesos reales y en nuestra experiencia para buscar, para intentar, para entender si lo que hacemos y escribimos tiene sentido en este presente. El fin es lo de acercarnos a un análisis concreto: hoy en día un análisis concreto solo puede existir conjugando el análisis histórico con lo psicológico.

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VII. El fin principal es entonces lo de definir una alternativa en su calidad de “concreto”. Y por eso trabajar para una nueva definición del significado de lo político. Si lo político es lo que pertenece al hombre en su esencia más profunda, o sea en la manera en la cuál él puede desarrollar sí mismo y vivir su propria existencia  en relación con los demás hombres, pues hay que comenzar mostrando la relación entre el fin de la política y lo que a la conciencia común ya no se le parece más ligado, y también hay que mostrar la horrible deriva de hoy de política y politicismo en su simple administración del existente y en su concepción cínica-mente abstracta del hombre. La concreción de la alternativa de la sociedad futura empieza por aquí: para que haya la política, ella tiene que poder mirar a todos. Sin embargo, ésto no es posible si se acepta pacíficamente la política como una especialización entre las otras, una branca específica del saber, “algo de expertos”, practicada exclusivamente en las instituciones por unos privilegiados. Una especialización así, de una materia que, por definición, no puede ser reducida a una especialidad, representa un verdadero despropio de la humanidad del individuo, a quien se le quita la posibilidad de tener una conciencia definida del mundo y de su propria condición en éste. El despropio de la política es, en suma, el despropio de la imaginación, o sea la imposición de la idea de un mundo que no se puede cambiar y la negación misma de la posibilidad de desear un mundo más humano, en el cual el deseo pueda emanciparse de la única forma que se le consiente hoy: la mercancía. Por eso se pone urgente devolver a la política su verdadero rol también con una manera de conectar los saberes, que no se podrían asimilar de otra forma. La política de hoy tendrá juntar lo que el mundo nos trae como separado: por eso es esencial trabajar para una idea de política como ciencia concreta de lo total, como necesidad imprescindible de organización social de la conciencia crítica.

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VIII. Cada sociedad, desde siempre, se ha fundado sobre un determinado sistema de  relaciones de producción y sobre ligámenes espirituales y ideales entre los hombres. Si el socialismo tiene un sentido es porque, basándose  sobre una diferente organización de la producción y de la actividad del trabajo, pretende realizar un ideal humano más alto, nuevas formas de relación entre los hombres, una más profunda conciencia por los hombres sobre sus posibilidades. El socialismo es una fase de transición entre un sistema todavía ligado al tipo de existencia como supervivencia y lo de existencia como realización humana. Un pimpollo que encierra en sí los valores de una humanidad que encuentra en sí misma sus fines y que reivindica el humanismo total como proprio principios de vida colectiva. Las condiciones del nuevo mundo y del nuevo hombre son el acabar del sistema capitalista que arrastra las vidas de los hombres según el criterio da la acumulación de las riquezas en las manos de pocos individuos y una organización diferente de distribución de las mercancías fundada en el control y la gestión democrática de los recursos por parte de la comunidad. El sentido del nuevo mundo (y su fin) será el desarrollo del hombre en sus facultades a través de un nuevo sentir común y de nuevos valores. Una nueva educación del hombre para que ponga su atención y energías en la búsqueda de sí mismo en la única vida que tiene, y nunca más en las imágenes desfogadas o en el tiempo sin tiempo de la neurosis moderna  y en su más reciente forma de lo virtual. Para una nueva confianza y una nueva transparencia en las relaciones entre los hombres.

 

DICIEMBRE 2008

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